8 cualidades que te convertirán en la empleada/o del hogar perfecta/o

8 cualidades que te convertirán en la empleada/o del hogar perfecta/o

Superar la entrevista y conseguir el puesto de trabajo es un gran paso, pero eso no es todo. Si realmente quieres que tu nuevo puesto de trabajo te dure, deberás poner todo de tu parte para convertirte en la empleada del hogar ideal, capaz de cumplir con las más altas expectativas de tu empleador.

Para lograr este objetivo presta atención a la lista de cualidades que te convertirán en un/a gran profesional:

Puntualidad

La puntualidad es esencial en cualquier trabajo. Llegar tarde o no ir al trabajo sin una razón justificada, y sin previo aviso, es una falta grave que puede conllevar el despido. Además, este tipo de acciones deterioran la imagen que tu empleador tenga sobre ti. Por eso intenta siempre ser puntual, y si por cualquier razón n te es posible, realiza una llamada telefónica para informar de la situación y, sobre todo, disculparte por las inconveniencias que puedas causar.

Honestidad

Demuestra a tu empleador que eres una persona en la que se puede confiar, para eso es necesario que seas sincera/o en todo momento. Si dices que vas a hacer algo, ¡hazlo! La honestidad es una cualidad muy valorada, y decir la verdad es siempre la mejor opción, sea cual sea la situación. Ser alguien en quien se puede confiar es admirable y valioso en la relación con tu empleador.

Respeto

Trata a tu empleador con el respeto que cualquier persona se merece. Es importante hablar siempre de forma respetuosa con nuestro empleador, incluso en situaciones de desacuerdo. Esta cualidad es muy importante, pues una falta de respeto grave puede conllevar un despido inmediato. Además, respetar la intimidad de nuestro empleador es imprescindible para llegar a una relación laboral de plena confianza.

Actitud positiva

Mantener una buena actitud en el trabajo es importante para mantener un ambiente y una relación cordiales. Para esto, intenta no llevarte los problemas personales al trabajo, ya que pueden afectar a tu actitud, rendimiento y a la relación con tu empleador.

Constancia

Es fundamental mantener el ritmo de trabajo. Muchas veces empezamos con muchas ganas y energía, pero poco a poco nuestro entusiasmo comienza a disminuir, y con el nuestro ritmo y productividad. Por eso es primordial mantener un esfuerzo constante y continuado.

Flexibilidad

Las cosas no salen siempre tal y como están previstas. Por eso debes ser capaz de adaptarte a las situaciones según vengan. No es bueno estancarse en las rutinas que conocemos, ya que la realización de tareas no planificadas también puede ser interesante y gratificante.

Superación

Pensar que ya sabes todo lo que necesitas para cumplir con el trabajo no es bueno ni inteligente. Siempre tienes la oportunidad de aprender algo nuevo para aportar. Puedes, por ejemplo, mejorar tus recetas, limpiar en zonas en las que no sueles limpiar, o motivar a los niños con nuevas actividades. Cualquier cosa que te haga mejorar como trabajadora y como persona y superarte cada día mejorará la imagen que tu empleador tenga sobre ti.

Organización

Ser una persona organizada en el trabajo es fundamental para cumplir con los objetivos marcados en el tiempo establecido. Establecer una rutina en las tareas de limpieza es esencial para lograr tal fin. Para tener una guía orientativa de como planificar tus tareas de limpieza te invitamos a leer el artículo “Cómo organizarte y ser más eficiente con tus tareas domésticas”.

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